El keniano Sabastian Sawe escribió una página inédita en la historia del atletismo. Este domingo, en la maratón de Londres, se convirtió en el primer atleta en quebrar la barrera de las dos horas en una competencia oficial: ganó con un tiempo de 1h59m30s y revalidó su título en una jornada que ya es histórica. 

Sawe, de 29 años, cruzó la meta frente al Palacio de Buckingham y dejó atrás el récord mundial que había establecido Kelvin Kiptum en 2023 (2h01m25s). Pero lo más impactante no fue solo la victoria, sino el contexto: detrás suyo, el etíope Yomif Kejelcha (1h59m41s) también logró bajar las dos horas en su debut en la distancia, mientras que el ugandés Jacob Kiplimo completó el podio con 2h00m28s. Nunca antes la élite había corrido tan rápido.

La carrera se definió en el último tercio. Sawe lideraba un grupo compacto hasta que lanzó un cambio de ritmo antes del kilómetro 30. Solo Kejelcha resistió unos metros más, pero no alcanzó. El keniano sostuvo el paso hasta el final y terminó de romper una frontera que durante décadas pareció inalcanzable. 

La marca tiene un valor simbólico especial. Durante años, el límite de las dos horas fue el gran desafío del atletismo. En 2019, Eliud Kipchoge lo había conseguido en Viena con un registro de 1h59m40s, en el marco del INEOS 1:59 Challenge. Aquella hazaña, sin embargo, no fue homologada como récord oficial: contó con condiciones diseñadas a medida, como relevos de corredores, asistencia tecnológica y un circuito controlado.

Kipchoge, nacido en Kapsisiywa y formado como fondista en los 5.000 metros -disciplina en la que ganó medallas olímpicas en Atenas 2004 y Beijing 2008-, ya había dejado su huella como uno de los mejores maratonistas de todos los tiempos, con triunfos en Berlín, Londres y el oro olímpico en Río 2016. Su intento en Viena fue más que un récord: fue una declaración. “Ningún humano tiene límites”, dijo entonces. 

Seis años después, Sawe transformó esa consigna en realidad competitiva. Lo que había sido un experimento controlado ahora es parte de la estadística oficial. Y no lo hizo en soledad: la presencia de otros dos atletas por debajo o al borde de las dos horas confirma que el umbral ya no es una excepción, sino el inicio de una nueva era.

El maratón, esa prueba que combina resistencia, estrategia y paciencia, acaba de redefinir su techo. Y Sawe, con un ataque en el momento justo y un ritmo imposible, quedó en el centro de ese cambio.